La detección del virus en mosquitos en distintos puntos de Andalucía, incluidas zonas de la provincia de Málaga, refuerza este verano la importancia de conocer cómo se transmite y, sobre todo, cómo prevenir las picaduras
El virus del Nilo Occidental (VNO) vuelve a situarse entre los asuntos de vigilancia sanitaria durante los meses de mayor actividad de los mosquitos. Andalucía ha registrado este verano circulación del virus en diferentes puntos de la comunidad y, a comienzos de agosto, se ha confirmado el primer fallecimiento de la temporada: un hombre de 82 años de Dos Hermanas (Sevilla), con patologías previas, que había desarrollado una meningoencefalitis.
La provincia de Málaga también se encuentra bajo vigilancia. Fuengirola y Las Lagunas, en Mijas, han sido declaradas áreas en alerta tras detectarse circulación del virus y este 7 de agosto se ha intensificado además la vigilancia en Málaga capital tras una detección en mosquitos en el entorno del Guadalhorce.
La principal medida de protección frente al virus del Nilo Occidental es sencilla: evitar las picaduras de mosquito y reducir los lugares donde estos pueden reproducirse.
“El objetivo debe ser informar sin generar alarma. Conocer cómo se transmite el virus y adoptar unas medidas preventivas muy sencillas puede ayudarnos a reducir considerablemente el riesgo de exposición”, señala Francisco Criado, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga (ICOFMA).
¿Qué es el virus del Nilo Occidental?
El virus del Nilo Occidental pertenece a la familia de los Flavivirus y provoca una enfermedad zoonótica, es decir, una infección que circula entre animales y que puede afectar también a las personas.
Las aves constituyen su principal reservorio natural. El virus se mantiene fundamentalmente mediante un ciclo entre aves y mosquitos y, ocasionalmente, puede alcanzar a seres humanos, caballos y otros mamíferos.
Las personas y los caballos son considerados huéspedes accidentales y, en condiciones habituales, no intervienen en la continuidad de la transmisión.

¿Cómo se transmite?
La principal vía de infección en las personas es la picadura de un mosquito infectado, especialmente de mosquitos del género Culex.
De forma simplificada, el ciclo habitual es:
Ave infectada → mosquito → persona o caballo
El mosquito adquiere el virus al alimentarse de un ave infectada y puede posteriormente transmitirlo mediante su picadura.
Por tanto:
- No se adquiere la infección simplemente por estar cerca de un ave o un caballo infectado.
- No existe transmisión habitual de persona a persona mediante el contacto cotidiano.
- Existen vías excepcionales de transmisión, como las transfusiones sanguíneas, los trasplantes de órganos o la transmisión durante el embarazo, sometidas a vigilancia sanitaria.
¿Cómo llegó el virus a España?
El virus del Nilo Occidental está presente en África, Europa, Oriente Medio, Asia occidental y América. Las aves, especialmente por sus desplazamientos migratorios, han desempeñado un papel relevante en su dispersión geográfica, pero actualmente el virus está establecido en distintas zonas de Europa.
En España existen evidencias de su presencia desde finales del siglo XX. El primer caso humano identificado se produjo en 2004 y posteriormente se detectaron nuevos casos en 2010 y 2016. En 2020 se registró un importante incremento de infecciones humanas y desde entonces se notifican casos todos los años.
La vigilancia se centra especialmente en aquellas zonas donde confluyen aves, mosquitos y condiciones ambientales favorables para el mantenimiento del virus.
¿Qué zonas presentan mayor riesgo?
El riesgo de circulación aumenta especialmente en áreas en las que existe una importante presencia de mosquitos y aves y condiciones favorables para su reproducción:
- Humedales y marismas.
- Entornos próximos a ríos y cauces.
- Arrozales.
- Zonas con presencia de aguas estancadas.
- Áreas donde se ha detectado previamente circulación del virus en mosquitos, aves, caballos o personas.
En Andalucía, el entorno del Guadalquivir y las marismas ha concentrado históricamente buena parte de la vigilancia y de los casos. Sin embargo, el virus no se limita al valle del Guadalquivir, como demuestran las detecciones registradas también en otras provincias andaluzas, entre ellas Málaga.
Situación actual en Andalucía y Málaga
Actualización: 9 de agosto de 2026. Datos epidemiológicos disponibles a 5 de agosto.
Andalucía contabilizaba 17 casos humanos de fiebre del Nilo Occidental durante la temporada 2026, de los cuales:
- 12 eran casos leves.
- 5 presentaban enfermedad neuroinvasiva.
- Se había confirmado un fallecimiento, el primero de la temporada en Andalucía.
Los casos humanos diagnosticados hasta ese balance correspondían a diferentes localidades de la provincia de Sevilla.
A esa fecha permanecían 19 municipios o áreas de población en alerta en Andalucía, repartidos entre las provincias de Sevilla, Málaga, Granada y Jaén.
En la provincia de Málaga estaban declaradas áreas en alerta:
- Fuengirola.
- Las Lagunas, en Mijas.
La declaración de un área en alerta no significa necesariamente que se hayan producido casos humanos. Se activa cuando se confirma circulación del virus y conlleva intensificar la vigilancia entomológica, animal y humana, las medidas de control de mosquitos y las acciones de información a la ciudadanía.
Este bloque se actualizará conforme evolucione la información oficial sobre la temporada 2026.
¿Qué síntomas puede producir?
La mayoría de las personas infectadas no llegan a saber que han estado en contacto con el virus:
- Alrededor del 80 % no presenta síntomas.
- Aproximadamente un 20 % puede desarrollar fiebre del Nilo Occidental.
- Menos del 1 % desarrolla formas graves que afectan al sistema nervioso.
Cuando aparecen síntomas leves, pueden incluir:
- fiebre;
- dolor de cabeza;
- cansancio;
- dolores musculares;
- náuseas o vómitos;
- ocasionalmente, erupción cutánea.
Las formas neuroinvasivas pueden producir meningitis, encefalitis u otras complicaciones neurológicas, con síntomas como fiebre elevada, rigidez de cuello, desorientación, temblores, convulsiones o debilidad muscular.
Las personas de mayor edad y las inmunodeprimidas presentan un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave.

¿Cómo podemos prevenirlo?
La prevención se basa principalmente en reducir el contacto con los mosquitos y dificultar su reproducción.
Para evitar las picaduras
- Utiliza repelentes autorizados siguiendo siempre las instrucciones del etiquetado.
- Cubre la piel, cuando sea posible, con manga larga, pantalón largo y ropa preferentemente clara.
- Refuerza la protección durante las horas de mayor actividad de los mosquitos.
- Utiliza mosquiteras en puertas y ventanas.
- En zonas con presencia abundante de mosquitos, adopta medidas adicionales de protección en el exterior.
Para evitar que los mosquitos se reproduzcan
- Vacía el agua acumulada en platos de macetas, cubos, juguetes y recipientes.
- Mantén adecuadamente piscinas, albercas y fuentes.
- Evita recipientes abandonados capaces de acumular pequeñas cantidades de agua.
- Renueva periódicamente el agua de los recipientes que necesariamente deban permanecer llenos.
Eliminar estos pequeños focos es especialmente importante porque muchas especies de mosquito pueden completar en ellos parte de su ciclo de reproducción.
¿Cómo utilizar correctamente un repelente?
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recuerda que los repelentes deben utilizarse correctamente para garantizar su seguridad y eficacia:
- Sigue siempre las instrucciones del fabricante.
- Aplícalos sobre las áreas expuestas de la piel.
- No los utilices sobre heridas o piel irritada.
- Evita el contacto con ojos y mucosas.
- No pulverices directamente sobre la cara: aplícalo primero en las manos.
- Una aplicación más frecuente de la recomendada no proporciona mayor protección.
- Si utilizas fotoprotector y repelente, aplica primero el protector solar, deja que se absorba y utiliza después el repelente.
- En menores de tres años, consulta previamente con profesionales de Pediatría o Farmacia cuando sea necesario utilizar estos productos.
La AEMPS dispone además de una relación específica de repelentes autorizados eficaces frente a mosquitos del género Culex, principal vector del virus del Nilo Occidental.
Ante la duda, consulta
No existe actualmente una vacuna para uso humano frente al virus del Nilo Occidental ni un tratamiento antiviral específico, por lo que la prevención adquiere especial importancia.
“La farmacia comunitaria es un establecimiento sanitario cercano al que cualquier ciudadano puede acudir para resolver dudas sobre repelentes, su utilización correcta o las medidas de prevención más adecuadas. Ese consejo profesional adquiere todavía más valor cuando hablamos de niños, personas mayores o colectivos especialmente vulnerables”, recuerda Francisco Criado.